Natalia Colín encontró en la unión del grupo una de las principales razones para explicar el campeonato de la Selección Mexicana Femenil Sub-23 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
La mediocampista disputó una final cargada de tensión ante Colombia, con 90 minutos reglamentarios, tiempos extra y una definición por penaltis.
Colín reconoció que el encuentro fue complicado y estresante, pero consideró que superar esos momentos adversos terminó fortaleciendo al equipo.
“Fue muy difícil porque obviamente siempre quieres ganar y que todo fluya, pero creo que fue lo que nos ayudó a seguir y sentir que podíamos ganar el partido”, explicó.
Cuando fue cuestionada sobre qué distingue a esta generación, Natalia no dudó en señalar la relación que existe entre las futbolistas.
“Siempre lo hemos dicho y siempre hemos sido una familia. Hemos estado todas juntas”, afirmó.
La futbolista señaló que el respaldo permanece independientemente de quién sea titular, suplente o tenga que abandonar el terreno de juego.
“Entre la que entre, la que salga, todas estamos juntas y en la misma página. Creo que eso es algo fundamental de este equipo que nos ayuda a ganar”, aseguró.
Pero el campeonato también tiene un significado individual para una generación que quiere abrirse camino hacia la Selección Mayor.
“Todas amamos representar a México y todas queremos llegar un día a Selección Mayor. Queremos ser vistas y queremos estar ahí peleando por un lugar”, explicó.
Para Natalia Colín, el oro no representa únicamente el cierre perfecto de una competencia internacional. También puede convertirse en la plataforma que permita a varias integrantes de esta Sub-23 demostrar que están listas para competir por un sitio en el siguiente nivel.