Nicole Pérez regresó a México cargando una medalla que representa mucho más que un campeonato para la mediocampista de la Selección Mexicana Femenil Sub-23.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Pérez definió en dos palabras el sentimiento después de conquistar los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026: “pura felicidad”.
“Es algo que queríamos, que anhelábamos. Era nuestro objetivo, pero más que nada un sueño. Cumplir un sueño siempre es bonito”, expresó.
Nicole reconoció que México sabía que la final contra Colombia sería todavía más complicada que el enfrentamiento que ambas selecciones habían tenido previamente en la fase de grupos.
“Sabíamos que iba a ser más complicado, era una final. Los errores iban a ser mínimos, pero lo bueno es que se dio la vuelta y pudimos ganarlo”, señaló.
Uno de los momentos más difíciles apareció cuando Colombia tomó la ventaja en los tiempos extra y dejó a México muy cerca de perder la medalla de oro.
Sin embargo, Pérez aseguró que el equipo mantuvo la misma filosofía que había trabajado durante toda la competencia: seguir intentando independientemente del marcador.
“Eso habla mucho de nosotras, de seguir intentándolo, de las mexicanas. Al final sí podemos estar a veces en circunstancias difíciles, pero lo importante es cómo salimos”, explicó.
Incluso hubo espacio para bromear después del gol de Ana Mendoza que rescató al Tricolor. Nicole aseguró que le dijo a su compañera que debió avisar antes sobre semejante capacidad para disparar.
“Le dije a Ana: ‘Me hubieras dicho antes y te dejábamos todos los tiros para que ella los tirara’”, recordó.
Pérez también convirtió el primer penal de México en la definición y reveló que el plantel estaba preparado para ese escenario.
“Prácticamente todos los entrenamientos lo practicábamos y era muy real. Vanessa siempre decía: ‘Esto nos puede pasar, esto nos puede pasar’, y justo nos pasó. Creo que estábamos muy preparadas en lo mental también”, explicó.
La mediocampista dedicó el título principalmente a sus compañeras y a su familia, pero reconoció que la convivencia durante aproximadamente un mes también tuvo sus momentos complicados.
“Tal vez no fuimos la familia perfecta, pero así pasa. Teníamos a veces nuestras discusiones, pero siempre acabamos en buenas cosas”, comentó.
Y sí, Nicole tenía una cábala.
Cuando le preguntaron si había realizado algún ritual antes de los partidos importantes, su respuesta fue inmediata: “Que el gafete me lo pusiera Tanna Sánchez”.
Funcionó. México volvió a casa con el oro colgado del cuello.