La noche fue dura para Chivas Femenil. El sueño de llegar a la final se esfumó en el Estadio Ciudad de los Deportes, pero entre lágrimas, silencios y frustración, una figura se mantuvo firme en la cancha: Nelly Simón, directora deportiva del Rebaño, quien demostró por qué es considerada una de las líderes más humanas y cercanas del futbol femenil mexicano.
Tras el silbatazo final y con el marcador 2-0 a favor del América, Simón bajó desde el palco hasta el césped, no para rendir cuentas, sino para hacer lo que el corazón dicta: abrazar, levantar y acompañar a sus jugadoras.
Una por una. Sin importar el resultado, la directiva rojiblanca las miró a los ojos, les habló al oído y les recordó que valen por lo que son y lo que representan.
El gesto no pasó desapercibido. Mientras el público aplaudía la entrega de Chivas durante la serie, Nelly se quedó largo rato en el campo, acompañando al cuerpo técnico, agradeciendo a la afición que se hizo presente y compartiendo un momento de unión con el equipo.
Su presencia constante, tanto en la victoria como en la derrota, refleja el tipo de proyecto que Chivas Femenil ha construido: uno con valores, identidad y profundo sentido humano. En medio de la desolación, Nelly Simón se convirtió en la figura que sostuvo al grupo con entereza y amor por su escudo.