La llegada de Roberto Medina a Pumas Femenil no solo marca el inicio de un nuevo ciclo: redefine la identidad competitiva que el equipo buscará mostrar en el Clausura 2026. Desde su presentación, el entrenador dejó claro cuál será el eje rector de su proyecto: garra, agresividad, verticalidad y un crecimiento individual que alimente lo colectivo.
Su propuesta no intenta imitar modelos externos ni repetir fórmulas ajenas a la esencia universitaria. Al contrario, Medina quiere un Pumas que represente lo que él llama “la verdadera naturaleza del club”.
“La garra Puma. Así de simple como lo podemos traducir de esa manera: un equipo que sea capaz de ser agresivo con y sin la pelota”, expresó durante su presentación, subrayando el carácter como un ingrediente no negociable.
Un equipo vertical, valiente y que siempre mira hacia el frente
Medina explicó que la idea de “jugar bien” tiene muchas interpretaciones, pero que su propuesta se sostiene en una constante: atacar. Ser un equipo que no especula, que no renuncia al arco rival y que usa su intensidad como sello.
“La que nos gusta a nosotros es la de ser verticales, un equipo que busque el arco de enfrente”, dijo. Esa claridad en la intención ofensiva marca una diferencia importante respecto a versiones anteriores del equipo, que en ocasiones priorizaron el orden defensivo por encima del riesgo.
Para Medina, el ADN universitario está íntimamente ligado a la valentía. Un equipo Puma —dijo— no puede ser pasivo, sino dinámico, físico y emocionalmente intenso.
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La base del proyecto: crecer desde lo individual
Aunque la idea de juego suena ambiciosa, Medina asegura que todo arranca en un nivel más básico: el desarrollo futbolístico y emocional de cada jugadora. Esa es, para él, la llave para que el equipo crezca.
“Mi reto es convencer a mis futbolistas de a quién representan… Si logro hacer crecer a cada una, la parte colectiva crecerá y entonces seremos un equipo del que se tenga que hablar por su trabajo”, afirmó.
El crecimiento individual del que habla Medina no se limita a lo técnico. Implica liderazgo, toma de decisiones, manejo de emociones y un entendimiento profundo de lo que significa portar los colores de la UNAM. Para él, la identidad universitaria no es un discurso: es un comportamiento que se entrena y se refleja en la cancha.
“La personalidad que deben de tener, ese espíritu universitario… eso es fundamental para que el colectivo se potencie”, añadió.
Agresividad con y sin balón: la firma del nuevo Pumas
Medina insistió varias veces en un concepto clave: ser agresivos con la pelota, pero también sin ella. Esa doble cara de intensidad es parte de su sello desde experiencias previas y define el estilo que busca replicar ahora en Pumas.
Un equipo agresivo con la pelota se mueve hacia adelante, propone y compite con ambición. Un equipo agresivo sin la pelota presiona, incomoda, disputa y no renuncia a la recuperación.
Esa dualidad, según el DT, será lo que permitirá que Pumas pueda competir con planteles más robustos y profundos de la liga.