El fútbol tiene la capacidad de reunir a familias, conectar generaciones y crear recuerdos que permanecen durante décadas. Ese fue uno de los mensajes que compartió Voit durante la inauguración de la Cancha de los Niños GNP, la nueva experiencia interactiva de Papalote Museo del Niño inspirada en la Copa Mundial.
La empresa mexicana, históricamente vinculada al deporte y particularmente al fútbol, forma parte de los aliados que hicieron posible este proyecto dirigido a niñas, niños y familias.
Durante el evento, José de Jesús Torres, director general de Voit, destacó que la compañía encontró una afinidad inmediata con la propuesta presentada por Papalote.
“Cuando nos contaron del proyecto pensamos que era una combinación perfecta para Voit: fútbol, México y niños”.
Una marca ligada al fútbol mexicano
Voit ha acompañado durante décadas distintas etapas del fútbol nacional y considera que el Mundial 2026 representa una oportunidad única para acercar el deporte a nuevas generaciones.
Para la empresa, el fútbol continúa siendo una de las herramientas más efectivas para fomentar la convivencia y el sentido de pertenencia.
“Creemos firmemente en los mismos valores de Papalote: que los niños jueguen, aprendan y que jugando se aprende”.
La experiencia Cancha de los Niños GNP busca precisamente utilizar el juego como una forma de aprendizaje, promoviendo habilidades sociales y emocionales a través de actividades inspiradas en el deporte.
Un deporte que une a México
Durante su participación, Torres señaló que el fútbol tiene una capacidad especial para reunir a personas de distintos contextos.
“Creemos también que el fútbol nos une entre mexicanos”.
El directivo recordó que cada Copa del Mundo genera momentos de encuentro que pocas actividades consiguen provocar.
“Cada cuatro años dejamos a un lado muchas diferencias y todos nos ponemos la playera de la Selección”.
La reflexión llega en un momento especial para el país, ya que México se convertirá en la primera nación en albergar tres Copas del Mundo masculinas de la FIFA.
Un Mundial compartido entre países
Torres también destacó que la edición de 2026 tendrá una característica inédita al ser organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá.
“Estamos organizando un macroevento con tres anfitriones, recibiendo a decenas de países y haciéndolo juntos”.
A su juicio, la organización compartida demuestra cómo el deporte puede convertirse en una plataforma para la colaboración internacional y el intercambio cultural.
Un legado para nuevas generaciones
Uno de los aspectos que más resaltó el directivo fue la posibilidad de que las familias transmitan sus recuerdos mundialistas a niñas y niños.
Muchas personas que vivieron los Mundiales de 1970 y 1986 ahora tendrán la oportunidad de compartir una nueva experiencia con sus hijos o nietos.
“Muchas personas fueron de niños o jóvenes y ahora tendrán la oportunidad de vivirlo junto a una nueva generación”.
Para Voit, esa conexión entre pasado y presente forma parte del verdadero legado que puede dejar el Mundial 2026.
Más allá de los cambios, el fútbol sigue siendo fútbol
A pesar de los avances tecnológicos y las transformaciones sociales que han ocurrido en las últimas décadas, Torres considera que la esencia del deporte permanece intacta.
“El mundo puede estar cambiando a velocidades impresionantes, pero el fútbol sigue siendo el fútbol y todos lo seguimos disfrutando”.
Con ese espíritu, Voit se suma a Cancha de los Niños GNP, una iniciativa que busca aprovechar la emoción mundialista para fomentar la convivencia, la imaginación y el aprendizaje de miles de niñas y niños que visitarán Papalote Museo del Niño durante los próximos meses.