Monterrey Femenil hizo del Gigante de Acero su territorio natural otra vez. Sin prisas, sin sobresaltos y con esa vibra de equipo grande que sabe cuándo acelerar, Rayadas derrotó 2-0 a Xolos en la Jornada 7, firmó una noche de control absoluto y de paso se quedó con el liderato general del Clausura 2026.
Desde el arranque quedó claro el guion: balón para las locales y presión alta. Apenas corría el minuto 8 cuando cayó el primer aviso serio y fue letal. Un balón dentro del área encontró a Lourdes Martínez, que no perdonó. El 1-0 no solo movió el marcador, también inclinó la cancha.
Monterrey atacaba por todos lados: por banda, por dentro, por segunda jugada. Tijuana intentaba responder, pero el partido se jugaba donde quería el local. Antes del descanso, las fronterizas apenas lograron acercarse con un par de intentos aislados. Poco para incomodar a un equipo que ya controlaba el ritmo.
En el complemento, Rayadas movió piezas y mantuvo la intensidad. Entraron piernas frescas: Seoposenwe, Alice Soto, Fátima Servín, Lucía García. El mensaje era claro: nada de administrar, había que liquidarlo. Las llegadas siguieron cayendo una tras otra. Tiros a gol, centros venenosos, otra vez corners. Xolos femenil resistía como podía, metiendo el pie fuerte y acumulando tarjetas. Cada falta era un pequeño respiro ante la avalancha.
El reloj avanzaba, pero Rayadas no soltaba. Hasta que el partido encontró su punto final. Minuto 88. Penal para Monterrey. Lucía García tomó el balón con calma quirúrgica. Carrera breve, disparo firme y red inflándose. Gol. El 2-0 fue el candado al marcador.
Los últimos minutos fueron trámite. Monterrey tocando, Tijuana persiguiendo el balón y el público saboreando otra noche redonda en casa.