La Selección Mexicana Femenil abrió el Clasificatorio de Concacaf W rumbo al Mundial de Brasil 2027 con una goleada contundente de 0–14 sobre San Vicente y las Granadinas, pero hubo un nombre que se impuso por encima de todo: Charlyn Corral. La delantera mexicana protagonizó una de las actuaciones individuales más memorables en la historia reciente del futbol femenil de la región al marcar siete goles en un mismo partido, un registro que confirma su vigencia, su peso específico y su capacidad para redefinir encuentros desde su toque final.
Desde el primer minuto quedó claro que Charlyn llegaba con la mirilla ajustada. Su primer gol, apenas al minuto 5, abrió un duelo que México tomó como una oportunidad para enviar
Su instinto goleador, ese que la distingue desde hace más de una década, volvió a aparecer al minuto 21 con un remate preciso que amplió la ventaja tricolor. Antes del descanso, al 45’, completó su hat-trick con una definición fría, quirúrgica, de esas que parecen rutina para una futbolista que ha construido su carrera desde el área. Además, con este gol, Corral se convirtió en la segunda máxima anotadora del Tri con 26 goles, superando a Iris Mora.
En la segunda mitad, cuando algunos equipos suelen bajar el ritmo, Charlyn parecía encenderse aún más. Al minuto 60 volvió a hacerse presente con una jugada que mostró su lectura de espacios y su timing para aparecer justo donde la jugada lo exige. A partir de ahí, el partido fue suyo. Su sexto sentido para atacar zonas libres desmoronó cualquier intento de resistencia local, y el cierre del encuentro se convirtió en una exhibición de recursos técnicos.
Al minuto 86 definió con potencia. Al 89 volvió a convertir con una precisión milimétrica. Y al 92, en tiempo agregado, selló el séptimo gol de su cuenta personal, coronando una actuación que se siente tan irrepetible como necesaria para un equipo que busca construir identidad y confianza en un nuevo ciclo.
Más allá de las cifras, Charlyn ofreció una clínica de lectura de juego, movilidad ofensiva y liderazgo silencioso. Fue el faro de un ataque que funcionó con ritmo y sincronía, pero cuya contundencia se multiplicó cada vez que el balón pasó por sus botines. Su desempeño refleja no solo su calidad individual, sino el estado mental de una selección que ha decidido competir cada partido como si fuera definitivo.
El inicio del camino hacia Brasil 2027 encontró en Charlyn Corral a su primera gran protagonista. México femenil necesitaba un golpe de autoridad y lo consiguió. Charlyn necesitaba un partido que recordara por qué sigue siendo una de las delanteras más influyentes del continente, y lo entregó con una actuación que quedará marcada en la memoria y en la estadística.