Rayadas atraviesa uno de sus mejores momentos en el torneo. Monterrey es líder general, viene de imponerse 2-0 a Toluca y, junto al América femenil, se mantiene como uno de los únicos equipos invictos del campeonato. Sin embargo, puertas adentro, la euforia no tiene espacio.
Para su directora técnica, Amandine Miquel, la tabla es una fotografía bonita… pero temporal. La estratega francesa dejó claro que el objetivo no es presumir la cima ahora, sino llegar fuertes al cierre del calendario y a la fase decisiva.
“Estamos adaptándonos a lo que viene. Estar en primer lugar ahora a mí me importa poco; antes del partido diecisiete no es lo que cuenta. Lo que realmente importa es cómo lleguemos al final y tratar de cerrar lo más alto posible en el último encuentro”, afirmó.
El triunfo ante Toluca confirmó el buen momento futbolístico de las regiomontanas, pero también marcó el inicio de una etapa exigente en cuanto a carga de partidos. Rayadas enfrentará semanas con hasta tres compromisos en diez días, e incluso dos encuentros en un lapso de apenas cuatro, una dinámica que obliga a replantear la gestión física del plantel. Por ello, Miquel apuesta por la rotación y por repartir minutos.
“Las jugadoras se están adaptando a la situación que tenemos. Obviamente no se puede jugar siempre con las mismas once. Hay que darle minutos a todo el mundo, repartir bien las cargas y estar en condiciones de afrontar los partidos que vienen después”, explicó.
La entrenadora considera que la profundidad del equipo le permite ajustar esquemas y perfiles según cada duelo, algo clave para sostener la intensidad cuando el descanso es mínimo.
“Tenemos diferentes estilos en cada posición y eso nos permite manejar los tiempos de juego, pero también mantener la intensidad necesaria”.
El calendario, incluso, le recuerda a las grandes competencias europeas.
“Se parece mucho a los ritmos de la Champions League, con partidos muy seguidos. El calendario es el que es; no es igual para todos, pero nos toca adaptarnos”.
Aun así, lanzó una reflexión más amplia sobre el impacto que esta saturación tiene en el espectáculo.
“Esto no ayuda a las jugadoras ni al espectáculo. Si queremos goles, intensidad y buen futbol, las futbolistas deben estar en condiciones de hacer esos esfuerzos. Con partidos tan cercanos, también baja la calidad de lo que se ve en la cancha”.
Con liderazgo, invicto y resultados positivos, Rayadas manda en la tabla. Pero en el discurso de su entrenadora el mensaje es claro: cero triunfalismo, cabeza fría y gestión inteligente. Porque en el futbol —y más en liguilla— no gana quien despega primero, sino quien llega entero a la meta.